Escapando el fin de semana...
Que tal!!
Con la novedad de que el verano se tornó algo interesante:
Después de entrar de "voluntario" a fuerzas a un curso de verano para el servicio social, en el que traía una mala disposición al inicio, pero que con el paso de la primera semana, se me ablandó el corazón con las ocurrencias de niños de 11 años, que me hacían recordar mis pingadas de mi infancia, además de andar como loco buscando disfraces para las diferentes temáticas que nos ponían, uno de mago con sombrero híbrido de Alicia en el pais de las pesadillas y el Sombrero Seleccionador de Harry Potter, y una aguja enorme de viejita (de las que usan para coser) forrada de varita magica, y otro de hippie improvisado, con unos lentes de John Lennon (que los niños no parecían comprender el porqué) y unas chanclas que el mismisimo Jesucristo no hubiera aguantando durante su Calvario...
Despues de ésa agobiante semana, en la que hice mas actividad física que en un año entero universitario, salió de la manga del chaleco de mago, la idea de largarnos, asi como asi, a Guanajuato... así que esa mañana, mientras un albañil se me arrimaba a mi ventana para pintar la fachada de la casa, me preparaba para hacer mi maleta para un día... Faltaba solamente la reservación de hotel, asi que despues de marcar como a 10 hoteles, todos hastasuma... llenos, salió uno por ahi enfrente del Castillo de Sta Cecilia que tenía una habitación libre con 2 camas matrimoniales (gracias al cielo, porque yo apenas quepo en una matrimonial, y en diagonal...) por lo que nos dispusimos a levantar polvo en la carretera...
Cual sería nuestra sorpresa al entrar al hotel, que al llegar el botones por la maleta, recorrimos el trayecto digno de un juego de Prince of Persia, subiendo escaleras, bajando escaleras, recorriendo pasillos, descubriendo pasillos, pasando por en medio de un salon de fiestas con un cover en vivo de Caifanes a pleno volumen, pasando por una especie de sala comun, una alberca de una profundidad de 30 cms (y además... verdosa), una area con juegos de arcade, otras escaleras, un estacionamiento, varios balcones, y un cuarto que estaba casi casi que en la punta de la torre de Rapunzel, donde yo mismo aventé mis greñas a la primer cama matrimonial que encontré, apartándola así para mí, mientras trataba de recordar mentalmente la travesía de regreso hacia el mundo real, más complicada que la Del Señor de los Anillos...
Pero mas complicado era andar en coche en tan bella ciudad como lo es Guanajuato, asi que decidimos mejor aventarnos la travesia al centro a pie, la cual resulto un poco demaciado mas cansado de lo que esperábamos... ya de regreso, por salud mental, y salud fisica, nos regresamos en veloz taxi...
Ya en la noche, metimos en aprietos a los músicos de un bar, que estaban tocando música que ni mis abuelos conocían, ya que les pedimos que si nos podían tocar una de los Tigres(ya ven mi nuevo trauma)... por lo que se quedaron con cara de =O... cambiaron todos sus instrumentos, sacaron el acordeon, sacaron sus "acordeones" donde tenian la letra y notas de las canciones, y después de mucho ensayarle, nos dijeron que mejor nos tocaban otra... del mismo grupo... como por arte de magia, el bar, que estaba mas sólo que escuela en verano, se empezó a llenar de gente... antes de irnos, me tocaron la de la Camelia la Texana... se los agradezco enormemente...
Muerto, recorrí de nuevo el trayecto infame para el cuarto, que bien hubiera sido más fácil trepado en el dragón que sale en Harry Potter 7 (que películon caray), y me dispuse a echarme mi jetita en la cama, que mas que cama parecía roca del Pípila, ya que estaba tremendamente dura...
Al día siguiente, decidimos ir al Rancho de Enmedio, que esta enmedio de la nada, entre Guanajuato y Dolores Hidalgo, en la Sierra, donde nos tocó un nublado increible, tanto así que apenas podía ver a medio metro delante de mí... así que después de llantos histéricos (no de mi parte, aclaro) llegamos al famoso Rancho, donde parecía digno de una película de terror tipo Los Extraños, gracias al ambiente que le brindaba el nublado increible...
Comidos, descansados, visitado el trono, donde una niña entró a hacer su desmadre con sus hermanitos, mientras uno hacía lo que viene a hacer a tan sagrado trono, nos dispusimos a bajar de nuevo la Sierra, con llánticos de drama incluidos....
Encaminados ahora a León, donde fue una travesía dar con la Plaza Mayor, entrando antes como a 4 plazas diferentes, varias avenidas recorridas, varios disgustos y contradicciones entre piloto y copiloto, llegamos por fin a dicha Plaza... después de vaguear un poco, salió la idea de visitar la pista de hielo, la cual pensé que no sería un reto, pero heme ahí, batallando para mantener el equilibrio, mientras la instructora, que resultó ser mas chica que yo, me iba jalando del brazo, mientras yo conchudamente me dejaba arrastrar con las patotas abiertas, echando platica agusto, mientras los demás pasaban por la pista como grandes atletas a gran velocidad, y yo, aferrado a la instructora... no aprendí nada, pero aaaah como platique...
Después de que la instructora se fuera, quedé agarrado a la pared de la pista, cúal gato asustado en una tina llena de agua, con una pose que, según me reportan, parecía como si tuviera un topo salido, y con los tobillos ya bien fregados por tener los pies inclinados hacia afuera, y manteniendo el récord único de ser el único alumno que no aprendió ni maiz prieto en aquella pista...
Todavía ahorita me duelen los pies, y camino como pinguino con callos ampollados...
P.D. Más travesía fue dar con el coche en tremendo estacionamiento, donde la Plaza tiene forma de Octágono, o no se que fregados, dandóle la vuelta completa a pie... contribuyendo así todavía mas al dolor de pie y el caminar de pinguino ampollado...
Con la novedad de que el verano se tornó algo interesante:
Después de entrar de "voluntario" a fuerzas a un curso de verano para el servicio social, en el que traía una mala disposición al inicio, pero que con el paso de la primera semana, se me ablandó el corazón con las ocurrencias de niños de 11 años, que me hacían recordar mis pingadas de mi infancia, además de andar como loco buscando disfraces para las diferentes temáticas que nos ponían, uno de mago con sombrero híbrido de Alicia en el pais de las pesadillas y el Sombrero Seleccionador de Harry Potter, y una aguja enorme de viejita (de las que usan para coser) forrada de varita magica, y otro de hippie improvisado, con unos lentes de John Lennon (que los niños no parecían comprender el porqué) y unas chanclas que el mismisimo Jesucristo no hubiera aguantando durante su Calvario...
Despues de ésa agobiante semana, en la que hice mas actividad física que en un año entero universitario, salió de la manga del chaleco de mago, la idea de largarnos, asi como asi, a Guanajuato... así que esa mañana, mientras un albañil se me arrimaba a mi ventana para pintar la fachada de la casa, me preparaba para hacer mi maleta para un día... Faltaba solamente la reservación de hotel, asi que despues de marcar como a 10 hoteles, todos hastasuma... llenos, salió uno por ahi enfrente del Castillo de Sta Cecilia que tenía una habitación libre con 2 camas matrimoniales (gracias al cielo, porque yo apenas quepo en una matrimonial, y en diagonal...) por lo que nos dispusimos a levantar polvo en la carretera...
Cual sería nuestra sorpresa al entrar al hotel, que al llegar el botones por la maleta, recorrimos el trayecto digno de un juego de Prince of Persia, subiendo escaleras, bajando escaleras, recorriendo pasillos, descubriendo pasillos, pasando por en medio de un salon de fiestas con un cover en vivo de Caifanes a pleno volumen, pasando por una especie de sala comun, una alberca de una profundidad de 30 cms (y además... verdosa), una area con juegos de arcade, otras escaleras, un estacionamiento, varios balcones, y un cuarto que estaba casi casi que en la punta de la torre de Rapunzel, donde yo mismo aventé mis greñas a la primer cama matrimonial que encontré, apartándola así para mí, mientras trataba de recordar mentalmente la travesía de regreso hacia el mundo real, más complicada que la Del Señor de los Anillos...
Pero mas complicado era andar en coche en tan bella ciudad como lo es Guanajuato, asi que decidimos mejor aventarnos la travesia al centro a pie, la cual resulto un poco demaciado mas cansado de lo que esperábamos... ya de regreso, por salud mental, y salud fisica, nos regresamos en veloz taxi...
Ya en la noche, metimos en aprietos a los músicos de un bar, que estaban tocando música que ni mis abuelos conocían, ya que les pedimos que si nos podían tocar una de los Tigres(ya ven mi nuevo trauma)... por lo que se quedaron con cara de =O... cambiaron todos sus instrumentos, sacaron el acordeon, sacaron sus "acordeones" donde tenian la letra y notas de las canciones, y después de mucho ensayarle, nos dijeron que mejor nos tocaban otra... del mismo grupo... como por arte de magia, el bar, que estaba mas sólo que escuela en verano, se empezó a llenar de gente... antes de irnos, me tocaron la de la Camelia la Texana... se los agradezco enormemente...
Muerto, recorrí de nuevo el trayecto infame para el cuarto, que bien hubiera sido más fácil trepado en el dragón que sale en Harry Potter 7 (que películon caray), y me dispuse a echarme mi jetita en la cama, que mas que cama parecía roca del Pípila, ya que estaba tremendamente dura...
Al día siguiente, decidimos ir al Rancho de Enmedio, que esta enmedio de la nada, entre Guanajuato y Dolores Hidalgo, en la Sierra, donde nos tocó un nublado increible, tanto así que apenas podía ver a medio metro delante de mí... así que después de llantos histéricos (no de mi parte, aclaro) llegamos al famoso Rancho, donde parecía digno de una película de terror tipo Los Extraños, gracias al ambiente que le brindaba el nublado increible...
Comidos, descansados, visitado el trono, donde una niña entró a hacer su desmadre con sus hermanitos, mientras uno hacía lo que viene a hacer a tan sagrado trono, nos dispusimos a bajar de nuevo la Sierra, con llánticos de drama incluidos....
Encaminados ahora a León, donde fue una travesía dar con la Plaza Mayor, entrando antes como a 4 plazas diferentes, varias avenidas recorridas, varios disgustos y contradicciones entre piloto y copiloto, llegamos por fin a dicha Plaza... después de vaguear un poco, salió la idea de visitar la pista de hielo, la cual pensé que no sería un reto, pero heme ahí, batallando para mantener el equilibrio, mientras la instructora, que resultó ser mas chica que yo, me iba jalando del brazo, mientras yo conchudamente me dejaba arrastrar con las patotas abiertas, echando platica agusto, mientras los demás pasaban por la pista como grandes atletas a gran velocidad, y yo, aferrado a la instructora... no aprendí nada, pero aaaah como platique...
Después de que la instructora se fuera, quedé agarrado a la pared de la pista, cúal gato asustado en una tina llena de agua, con una pose que, según me reportan, parecía como si tuviera un topo salido, y con los tobillos ya bien fregados por tener los pies inclinados hacia afuera, y manteniendo el récord único de ser el único alumno que no aprendió ni maiz prieto en aquella pista...
Todavía ahorita me duelen los pies, y camino como pinguino con callos ampollados...
P.D. Más travesía fue dar con el coche en tremendo estacionamiento, donde la Plaza tiene forma de Octágono, o no se que fregados, dandóle la vuelta completa a pie... contribuyendo así todavía mas al dolor de pie y el caminar de pinguino ampollado...
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