Oda a la lluvia (y sus inconvenientes)
A propósito de que en los últimos días no ha llovido (como buen verano hidrócalido), y que a raíz de eso nos estamos muriendo de calor, se me ocurrió platicar un poco sobre ésta, una de mis favoritas, la lluvia. Como aliviana un día en el que amanece lloviendo: el calor desaparece, refresca el ambiente, y tienes un día al más puro estilo londinense. Aunque también tiene sus inconvenientes, como el típico muchacho desprevenido que abandona su casa con la ventanota abierta de par en par, para que, cuando regrese, encuentre un charco en su recámara, sus aparatos electrónicos hechos chicle, y su tarea, que tanto trabajo le costó hacer, hecha un grumo ahí tirado... eso si que llega a ser triste. Pero más triste es olvidar que, cuando llueve, las calles se convierten en pistas de hielo para un cuate que en su vida ha patinado en hielo, y no trae adecuados patines, osea... un desmadre... Las inundaciones están a la orden del día, y es "divertido" sentir como tu carro se ba...