Crónicas Germanas: Turisteando a la "I've have no idea what i'm doing"
Bueno, pues después de esperar horas y horas (que en
realidad ni se sintieron) mientras jugaba en la lap y escuchaba música, llegaba
la hora de acercarse al avión, donde ya había un gentío haciendo cola, para lo
que pensaba yo, era otro vuelo.
Paréntesis aparte, cuando llegué a Houston, había un extrañísimo
movimiento, que era recoger la maleta documentada, solo para volverla a meter
en un túnel donde un negrito le escaneaba el código de barras, la acomodaba en
una banda, y ésta desaparecía mágicamente por un túnel…. Yo esperaba verla del
otro lado de la sala, y pensé que nunca la volvería a ver… Me acordé no sé
porque de la película de Toy Story, pero bueno…
Además, después de éste extraño movimiento, vino la
famosísima desnudada, quitada de zapatos, cinturón, monedas y demás objetos
metálicos, y la escaneada en un cilindro sacado de la Guerra de las Galaxias,
en la que se ve todo… literalmente todo.. pero bueno, como yo sé que no ando
contrabandeando ni nada, me tenía sin cuidado.
Lo que si me tenía con cuidado, era que después de és te escaneo (y de la “perdida” de
mi maletota) llegaba el momento del… y ahora qué??? Porque yo moría de hambre y
aburrimiento, y los restaurantes y todo en mi terminal D estaba cerrado… Fue mi
primer momento de pánico (sí, lo primero que me preocupa es, que diablos
comeré?
Y fue así cuando empezé a escribir éstas líneas la vez
pasada…
Pero volviendo al tema de la sala de espera en Houston,
ahora si ya se sentía la raza aria, al ver pasar a la numerosísima tripulación
de Lufhtansa, un ejército teutón al servicio del cliente (y vaya que sirven
bien), además de los demás pasajeros que no se si eran alemanes, gringos, o que
se yo… había un bonche de italianos también, en pocas palabras, ya se había
awerejado el asunto.
Lo que no sabía yo era que la inmensa cola que había ya
formada era para mi vuelo, pensaba que era para otro mismo vuelo de Lufhtansa,
pero es que ni abriendo las 2 puertas alcanzaba para meter tanta raza, así que
mientras una viejita gringa que hablaba muy bien español me adoptó y platicó de
su vida, oía como iban nombrando a los de clase Premier (o su equivalente en
alemán) y yo en la baba tratando de entender el mensaje en alemán.
Para mi desgracia, una vez que la viejita se paró a formar,
es cuando caí en cuenta de mi error, pues al andar curioseando por la cola,
note que ya estaban abordando al resto de los mortales que no son Premier, y
entre ellos, mi… fila??? No se, el punto es que era un mar de gente, y mil
horas para que se acomodaran… pues es que era un Airbus 380, ese cuando lo
llenan???
Nunca pude tomarle una foto entera al enorme avión que nos
llevó, pero debo admitir que es un lujazo, tenía 3 filas de asientos de 3, los
2 de las ventanas (donde estaba su servilleta) y la fila de en medio, por lo que era un mar de gente… y un
mar de mochilas… fue un show poder guardar la mía, de pura suerte, porque a los
asiáticos que les tocó conmigo se la hacían de tos las alemanas porque traía el
mochilazo ahí y estorbaba la pasada.
Contaba con una pantalla touch (que ni era tan touch porque
le tenía que dar de codazos para que me reconociera) donde tenían un buen de
películas, música, videos sobre el estado del vuelo, con cámara en el avión
para ir stalkeando el vuelo, y un mil de cosillas más… ésa, y mi inmensa
estatura, fueron las razones por las que no pude dormir en las casi 10 horas de
vuelo, pero que por extraña razón, de nuevo, se me pasaron relativamente “rápido”.
Llegó la hora de la comida, y a la, ¿japonesa?, de al lado
le trajeron su plato, y al otro, que era su pareja, y a mí, nada… fue el
momento más triste de mi viaje, sentía la lagrimita escurrir por el ojo
mientras pensaba… qué diablos voy a hacer en 10 horas sin comer?? En eso, como
por arte de magia, llega una alemana por enfrente y empieza a servir platos…
una sonrisota se me dibujó en la cara… supongo que la china ésta era medio
especialita, y le tenían que traer platos diferentes (xq así paso tmb en el
desayuno, solo que yo ya me la esperaba).
Cabe destacar que enfrente iba una niña gringa, me parece,
que no dejaba de llorar… eso, y unas italianas que venían en bola, y que
aprovechaban cada momento para pararse a platicar con mis vecinos de enfrente,
por lo que el único modo de mandar su escándalo a la goma era ponerse a ver
películas… O ver a los asiáticos a mi derecha en su arrumaco… Paso…
Finalmente, llegamos a Frankfurt, y yo para eso ya tenía
como 1000 fotos nada más del trayecto en el avión y de ambos aeropuertos… Me
preguntaron que a qué diablos venía a Alemania, me esculcaron rápidamente la
mochila (con esa calidez tan característica de los alemanes) y voila! Éstaba
tomando aire fresco alemán y tomando fotos de una carretera que pasaba por ahí,
que, a propósito, yo no sé, pero yo no veía los autos a la velocidad de la luz
como tanto alegan…
Ya se dejaba sentir un poco el frío, y apenas estamos a
verano! Y la gente en shorts, casual, agusto, mientras esperaba mi tren que me
llevaría a Vallendar… Eso si, ya cansadísimo, no podía ni mover la mano
izquierda (y todavía hoy la traigo adolorida), pero bien que seguía tomando
fotos, ahora de la estación de trenes del aeropuerto.
El tren fue una chulada, tenía reservado un lugar en la
ventana en unos como compartimientos, donde estaba una asiática aplastadota en
mi lugar, por lo que tuvo que ahuecarle y dejarme sentar, mientras al lado de
mi iba una negrita con su hija (muy enojona ella, a propósito) y enfrente una
familia alemana… y yo, tomando fotos del paisaje y del tren… en eso que llega
una alemana, y manda a la goma a la negrita (pero de manera muy amable hasta
eso), se voltea, y algo me dice muy alegre… yo nada más sonreía y le decía, “Ja!,
Ja!” (sí, sí) y asentía con la cabeza… todo bien.
Llegando a la estación de Koblenz por poquito pierdo el
tren, porque tenía que correr el maratón con la maletota, la mochila y la lap,
mientras se dejaba caer un poco de lluvia, me equivocaba de puerta, y dudaba de
si debía subirme a ese tren o no… resultó que si era, solo que estaba abreviado
el nombre y por eso tenía mis dudas… ya me hacía yo amaneciendo en Rusia…
La puntualidad alemana: si el tren dice 1:59, a la 1:57 ya
estaba el tren arribando, y a las 1:59 con cero segundos ya se estaba largando…
por eso digo que casi pierdo el tren… ahh, y si va retrasado el tren, te
avisan.. ahí le paso el dato a la ruta 20 y 40 de Aguas ;)
De nuevo, camino a Vallendar admiraba el paisaje del Rin y
sus viñedos en diagonal de bajadita, en las faldas de las montañas, y un montón
de pueblitos pintorescos a la orilla del río, por lo que la cámara hacía su
chamba de medio capturar el momento, porque son imágenes que ni con palabras ni
fotografía podría alguna vez describir completamente.
Había una ciclopista a la orilla del río, y de nuevo, los
coches no iban a la velocidad de la luz, y sí tenían límite de velocidad… sigo
buscando ésas carreteras ilimitadas.
Llegando a Vallendar, me di una perdida de aquellas, porque
aunque traía el mapa en el Ipod, en el mapa no figuraban las calles que yo veía…
imagínense la escena, yo ahí todo cansado, adolorido, con 30 mil cosas, con
ligera lluvia, con una cara de what?, y en domingo, todo cerrado, literal TODO,
no había ni un alma en la calle… después de vaguear un rato, veo un letrero de
una calle X, y esa calle X llevaba directo a mi depa… llegué al depa, y fui
feliz…
Después, mi confusión con el jabón, pues yo esperaba ver
jabón en barra, y en lugar de eso había líquido, que además yo pensaba que era
crema de manos… resultó que si era jabón, y que me servía para bañarme también,
pero lo descubrí después de horas de caminar por el pueblo buscando una tienda
abierta, en una gasolinera, donde una alemana que, por suerte, hablaba inglés,
me explicó como estaba el asunto… enfrente había un lugar turco, entro, veo el
menú, y le pido el núm. 4… Nunca supe qué diablos comí, Donner algo, pero yo me
lo comí… sabía rico, parecía Lasagna, y venía de unos trompos que me recordaba
los tacos de pastor de mi tierra… I’ve have no idea what I’m doing…
Al día siguiente, ya dormido, bañado y refrescado, me salí
desde temprano a vaguear en Vallendar, a visitar la Uni, un templo, un
cementerio detrás, y las típicas casitas de por aca… cuando noté ya estaba en
el cerro con una vista impresionante del lugar… y una impresionante bajada
corriendo, con un impresionante calor, y una impresionante sacada de onda al
hacer mi mandado en la tienda… acá no acostumbran usar bolsas, porque las
cobran, por lo que la gente anda por el mundo con su mandado en las manos… ahí venía
una pobre wera con un paquetote de papel de baño que apenas la dejaba ver por
donde iba… creo que acá haré el ejercicio que en mi vida hice, y la verdad no
me quejo.
Después, tomé mi camión hacia Koblenz, de nuevo, no poseía
información (por no decirlo de otra forma) por lo que seguía la corriente… el
camión era otra cosa, rojo en 2 partes unidos en medio por una como oruga, que
cuando llega a recoger gente, se achaparra un poco.. en fin, una chulada...
De nuevo admirando la ciudad y tomando fotos… siguiendo la
corriente, me bajé donde la mayoría se bajó, y me dedique a caminar a lo menso
por donde la intuición me decía a donde tenía que ir… Conseguí un celular del “Oxxo”
en el O2, para tener mi número de allá, un infalible Nokia, y comí en un Subway
mientras me enamoraba de la ciudad, su gente, y el intenso movimiento que
había, al menos en esa zona que era como la comercial, la Löhrstrasse… bueno,
hasta las papas, el refresco y la baguette sabían mejor, bueno si hasta las
papas tenían el mismo Logo, pero con otro nombre.
Ahí SI vi movimiento, y mucha gente bonita… por fuera estaba
como si nada (espero) pero por dentro era de… Woooow!!! Mucho estudiante, mucho
extranjero, mucho movimiento… me agandallé por unos segundos el internet de un
Ipad en la tienda de Vodaphone (competencia del O2) con mi bolsota del O2 en la
mano, porque acá ha sido un show encontrar wifi libre.. y liberarlo, también.
No todo es como en los mapas, cambia cuando uno lo vive y lo
experimenta… con eso justifico que en mis vueltas a Vallendar y Koblenz no me
llevé ni un méndigo mapa… Y lo volví a experimentar cuando el camión de regreso
me dejó por el cerro, y tuve que caminar un poco más, de nuevo un poco
paniqueado porque sería mi 2da “casi” perdida.
Finalmente, tuve una salida con mis compañeros intercambistas,
que curiosamente éramos puros latinos, la demás gente está en su camino para
acá…
Así que sólo puedo decir que esto está a punto de empezar…
Saludos!
P.D. Todo queda a pie.. y sin embargo, traen unos carrazos... uff!
P.D. Todo queda a pie.. y sin embargo, traen unos carrazos... uff!
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